4 pasos para pasar de la idea al negocio

Idea realidad

Pasar de la idea al negocio es sin duda lo más difícil que tiene que hacer el emprendedor o autónomo porque, la idea por sí sola, no vale nada.

El mundo es cada vez más global y la información más accesible que nunca, así que no es raro que esa idea que tanto proteges no tenga nada de original. Y aunque lo sea, eso no quiere decir que por sí sola vaya a hacerte millonario. Así que como en tantas ocasiones la clave está en el hacer, no en el decir o pensar. Tu máxima preocupación debe de ser pasar de la idea al negocio una vez que sepas que tu idea es viable, tanto desde el punto de vista técnico (se puede hacer) como económico (genera beneficios). Para ello debes de seguir los siguientes pasos:

  1. Definir qué es lo que te diferencia: porque si vas a realizar algo tan duro como emprender será porque tienes algo diferente, si no la competencia acabará contigo en muy poco tiempo. Lo ideal es que lo puedas resumir en una frase, y que no sea algo más que meras palabras. A veces la diferencia está en tener mejores canales de comercialización o en un sistema de ventas más sofisticado.
  2. Detalla bien tu mercado: sin duda es uno de los mayores errores al querer pasar de la idea al negocio. Nuestra idea no tendrá mucho futuro si no sabemos detallar bien los clientes potenciales cuyas necesidades vamos a cubrir en términos de quiénes son, dónde están, qué quieren, cómo puedo llegar a ellos, quién es mi competencia, y cuál es el tamaño y rentabilidad de ese mercado. Para justificar mejor nuestras respuestas, en especial sobre el mercado, podemos recurrir a publicaciones especializadas, informes, o datos estadísticos como los del INE.
  3. Fija un plan de contingencias: porque nunca las cosas salen como esperabamos y menos en el ámbito de las finanzas, por eso ningún plan suele sobrevivir al pasar de la idea al negocio. La realidad siempre es más dura que el papel, así que asegúrate de fijar un plan para superar los peores escenarios que puedas imaginar.
  4. Elige la forma jurídica más adecuada: porque según tu tipo de actividad, con más o menos riesgo, tendrás que escoger entre autónomo o sociedad a la hora de pasar de la idea al negocio.

Ahora que tienes esto claro, ¿te atreves a dar el paso?





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