7 pasos para arruinar un negocio

Arruinar negocio

Lamentablemente muchas empresas cierran cada día, arruinar un negocio es más fácil de lo que parece. Muchas veces el emprendedor no tiene la formación adecuada y, otras veces lo que falta son habilidades directivas. Por eso es fundamental que conozcas cuales son las principales causas que conseguirán arruinar un negocio como el que ya tienes o piensas crear.

  1. Mantén un elevado stock de productos: tener de todo en el almacén es la mejor estrategia para que no se te escape una venta, ¿verdad? Hoy en día, con un consumo bajo mínimos, es más importante que nunca mantener un stock mínimo y centrado en aquellos productos que más rotación y salida tienen. ¿Para qué inmovilizar dinero con un elevado stock? Invierte en aquello que te da dinero y así evitarás tener que vender productos por debajo del coste o incluso tener pérdidas por roturas u obsolescencia.

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  1. Olvídate de las personas que trabajan para ti: total al fin y al cabo les estás pagando un sueldo, ¿por qué vas a tener que ser encima su padre o madre? Sin duda cada vez es más importante saber liderar a tus trabajadores, no en vano son tu principal activo y la mejor forma de no arruinar un negocio. Su implicación con tu empresa es la principal ventaja competitiva.
  2. No escuches al mercado: llevas toda la vida en el negocio y sabes perfectamente lo que la gente quiere, así que ¿para qué hablar y escuchar al cliente? Las modas son siempre pasajeras, tú vendes lo que la gente quiere. ¿O quizás ya no? Muchas empresas sólidas han dado la espalda al mercado en algún momento, lo que ha provocado arruinar un negocio próspero.
  3. Trabaja 14 horas al día, o más: tener un negocio implica mucho trabajo, cuantas más horas estemos al pie del cañón más rápido lograremos el éxito. Lamentablemente muchos autónomos han caído enfermos o han dañado su vida personal y familiar por dedicar demasiado tiempo a trabajar. Al final es curioso cómo se puede arruinar un negocio por no dedicar tiempo a descansar o reflexionar.
  4. Confía en tu olfato: no hace falta aplicar técnicas de gestión ni estudiar marketing, eso son cosas para grandes empresas. Los pequeños negocios se llevan de cabeza, según surge el día a día. ¿Verdad que sí? Pero planificar no sólo ahorra tiempo a medio y largo plazo, sino que además permite tener alternativas para afrontar crisis económicas y sectoriales. Así será más difícil arruinar un negocio por mala gestión.
  5. Olvídate de la competencia: al final hay mercado para todos y ellos no son mejores que tú. El problema es que cuando la crisis llega, el pastel a repartir es menor y claro o robamos clientes a la competencia o nuestro beneficio se transforma en pérdidas. Sino vigilas que hace tu competencia, puedes correr el peligro de que un día acabe contigo.
  6. Dispón del dinero del negocio, que para algo es tuyo: la empresa tiene que pagar los lujos de los dueños, para eso está. Un buen coche, comidas de lujo y, por supuesto, un sueldazo. Todo ello puede arruinar un negocio y hasta dos. Disponer del dinero de la caja y de los beneficios, acabarán por descapitalizar la empresa. Lo que aumentará el endeudamiento, sobre todo el de plazo más  corto, para poder mantener en funcionamiento del negocio. Invertir en la empresa es la única vía para que pueda seguir siendo competitivo en el futuro.





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