Ante la crisis, ¡cuida tu imagen de empresa!

Imagen empresa

La imagen de empresa es un activo básico para tu negocio, en especial entre vendedores y emprendedores que tienen que dedicar buena parte de su tiempo a convencer a otras personas.

Nos permite transmitir más credibilidad a nuestros clientes y resultar más atractivos a las personas que nos rodean y con las que nos relacionamos. Lógicamente, cuidar el vestuario y la higiene es importante pero, tras la primera impresión, entran en juego otros elementos como la comunicación verbal y no verbal que dan una imagen de empresa representada en nosotros mismos. Quizá te pueda parecer que estoy hablando de algo más propio del siglo pasado, pero ten en cuenta que los negocios se basan en relaciones de confianza. Y la confianza se genera más rápidamente con una buena imagen de empresa y personal. Pero no sólo la confianza externa, sino también la interna se basa muchas veces en cuidar nuestra propia imagen.

Recuerdo el caso de una empresaria que me decía que siempre llevaba tacones cuando iba a una reunión importante, le hacían sentirse más segura. Al margen de objetos materiales, hay algunos valores que conviene cuidar para dar una buena imagen de empresa:

  • Educación, tanto a nivel interno como especialmente a nivel externo con los clientes. Aunque a veces las prisas y las circunstancias no los ponen difícil para ser bien educados y dar una buena imagen de empresa. Aspectos importantes de la educación son la amabilidad, que permite que las personas que nos rodean estén más a gusto, y la cordialidad, tratando de ayudar a las personas que nos rodean, sean trabajadores o clientes.
  • Control de uno mismo, para poder controlar nuestras emociones y así expresarnos de forma educada y sobre todo adecuada. La ausencia de control de uno mismo es especialmente preocupante en puestos de Dirección o de liderazgo, por no hablar de aquellas personas que tienen contacto directo con el cliente.
  • Escucha activa, muy importante para el personal de ventas y el de atención al cliente. Sin una buena escucha activa no podrá haber una comunicación interna adecuada y los malentendidos y errores serán frecuentes. Como suelo decir, tenemos dos orejas y una boca, así que debemos de escuchar el doble de lo que hablamos.
  • Puntualidad, algo que en ciertos países como Perú es muy poco frecuente pero que en otros países su ausencia podría ser una gran ofensa para la otra parte. Además de la mala imagen de empresa, ir a todos los sitios con prisas y el tiempo justo es signo de que nos estamos organizando mal, por culpa de los ladrones de tiempo.
  • Comprensión, en especial si estás a cargo de otras personas. Todos cometemos errores, y todo tiene solución salvo la muerte, así que en vez de culpabilizar en exceso a los demás, ayudemos a solucionar los problemas entre todos. Así es como un verdadero líder emprendedor se gana el respeto de sus seguidores.
  • Optimismo, pero sin pasarse, dependiendo del momento. Por ejemplo, con los clientes el optimismo suele ser bueno para contagiarlo y vender más, pero en labores de dirección a veces es mejor ser más bien realista. Recuerdo un cliente que era demasiado optimista y aunque contagiaba a su personal, al final nunca acertaba en sus previsiones, lo que le restaba credibilidad al dirigir.
  • Discreción, como principio para ser confiable por los demás. Una persona que no peque de curiosa transmite una sensación de seguridad al hacer negocios, lo cual mejora su imagen de empresa.
  • Concisión, que además de ser un reflejo de orden mental y de capacidad analítica, demuestra lo mucho que valoramos nuestro tiempo y el de los demás.

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