Aprobada la reforma de la Ley General Tributaria: el conflicto en la aplicación de la norma

Ley general tributaria aprobada

El Senado ha dado luz verde a la reforma de la Ley General Tributaria. La Ley 34/2015, de 21 de septiembre, entrará el vigor el 12 de octubre de 2015, aunque algunos puntos no se aplicarán hasta fechas posteriores. La reforma ha levantado cierta polémica porque atribuye mayores facultades a la administración, tanto para comprobar como para sancionar, a la vez que aumenta los plazos de prescripción de algunas operaciones.

La nueva Ley General Tributaria plantea una voraz lucha contra el fraude. Uno de los puntos que conviene estudiar detenidamente es el que se refiere al conflicto en la aplicación de la norma tributaria. Y ¿qué es el conflicto en la aplicación de la norma? Pues es el uso de “tretas legales” para pagar menos impuestos. Es decir, utilizar una artimaña legal que permita disfrazar una operación de manera que sea fiscalmente más beneficiosa.

Veamos un ejemplo muy común en todos los ámbitos: está a la orden del día el simular ventas cuando en realidad se trata de donaciones, sobre todo cuando los que intervienen tienen entre sí relaciones de parentesco. EL contribuyente A cede un bien, como podría ser un vehículo, al contribuyente B y formalizan un contrato de compra-venta, pero en realidad no va a existir ningún tipo de contraprestación. Se trata de una donación pero, al efectuarla como venta, se consigue una tributación más favorable.

Hasta ahora, cuando se detectaban este tipo de operaciones, la práctica de la administración es liquidar lo que se hubiera dejado de ingresar, pero no existía sanción. A partir de ahora sí existirá sanción, siempre y cuando se den las siguientes circunstancias:

* Que se evite total o parcialmente la realización del hecho imponible o se minore la base o la deuda tributaria mediante actos o negocios que sean notoriamente artificiosos o impropios para el fin perseguido.
* Que por la utilización de dichos actos o negocios no resulten efectos jurídicos o económicos relevantes, distintos del ahorro fiscal obtenido en relación a la utilización del negocio jurídico usual.

Este nueva forma de interpretar la Ley supone una amenaza para la planificación fiscal artificiosa. Ahora que se acerca el último trimestre y las empresas van haciendo sus cuentas de cara a los impuestos de cierre de ejercicio, hay que tener muy en cuenta esta reforma de la Ley General Tributaria. Hay que olvidar el “todo vale” con tal de pagar menos, porque los intereses, recargos y sanciones pueden hacer que las tretas no valgan la pena.

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