Comienza a funcionar el mayor control de las bajas por parte de las Mutuas

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El 1 de noviembre entró en vigor el Real Decreto del 18 de julio en el que se regula el nuevo sistema de partes para las bajas médicas. El Decreto contiene también los cambios en la gestión de la incapacidad temporal; cambios que suponen un mayor control de las bajas por parte de las Mutuas. El Gobierno pretende luchar contra el fraude en las bajas laborales, que genera un elevado absentismo entre los trabajadores y conlleva un enorme gasto en forma de prestaciones de la Seguridad Social.

Hasta ahora las mutuas podían llamar a los trabajadores para pasar reconocimientos médicos, tanto si la incapacidad derivaba de una contingencia común como de una contingencia profesional. En contingencias profesionales, el alta la determina la Mutua. En contingencias comunes, la atribución corresponde a la Seguridad Social. Esto seguirá siendo así, pero el decreto refuerza el papel de la mutua en el seguimiento de las bajas por enfermedad común.

Las mutuas podrán intervenir en una baja laboral desde el primer día de su proceso, y no a partir del decimosexto como hasta ahora. Podrán también hacer una propuesta de alta. El Servicio Público de Salud deberá resolver en un plazo máximo de cinco días (hasta ahora, el plazo era de quince días) y, en caso de desacuerdo, será la Seguridad Social quien resuelva en el plazo de cuatro días.

El trabajador tiene la obligación de acudir a las citas de revisión que le marque la mutua. Es obligatorio enviarle la citación con al menos cuatro días de antelación al la fecha de la revisión. No acudir a la cita supone la suspensión cautelar de la prestación. Si el trabajador no justifica su ausencia en diez días, la perderá de manera definitiva. Las mutuas podrán solicitar, desde el primer día de baja, las pruebas convenientes para comprobar el estado de salud del trabajador.

Se pretende que esta sea una vía para luchar contra el fraude existente en el absentismo laboral. A partir de la nueva norma, las Mutuas pasarán a denominarse “Mutuas Colaboradoras de la Seguridad Social”, ya que en realidad esa es su función. Las Mutuas se sostienen con recursos públicos y son las encargadas de pagar las prestaciones por incapacidad. En enfermedad común o accidente no laboral, el abono del salario entre el 4º y el 15º día de la baja corre a cargo del empresario. A partir del 16º el pago será del INSS o de la mutua. En el caso de los trabajadores autónomos, el pagador es siempre la mutua.





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