¿Cómo influyen las circunstancias personales en la Declaración de la Renta?

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Las circunstancias personales del contribuyente influyen de manera importante en la declaración de la renta, puesto que permiten reducir la base imponible, mermando así el resultado a pagar o incrementando la cifra a devolver.

La deducción a la que dan lugar se denomina mínimo y se cuantifica en un importe que se resta a la suma de los rendimientos obtenidos en el ejercicio. Todos los contribuyentes pueden aplicar por defecto el mínimo personal de 5.151 euros anuales. Este importe es mayor si el declarante sobrepasa los 65 años.

Mínimo por discapacidad

Nuestra condición física es el primer factor que influye en la renta. Si el contribuyente tiene una minusvalía certificada igual o superior al 33%, puede aplicar el mínimo por discapacidad que se suma al mínimo personal. Su importe es de 2.316 euros, que pasan a 7.038 si la minusvalía es igual o superior al 65%.

Mínimo por descendientes

Podemos deducir por los hijos menores de 25 años que convivan con nosotros, siempre y cuando no hayan obtenido rentas superiores a 8000 euros y no presenten declaración independiente. Tan solo se admite que declaren por su cuenta si sus ingresos en el ejercicio no superan 1800 euros. También podemos deducir por los hijos aún cuando estemos separados y convivan con el otro progenitor. El mínimo por descendientes se partirá a la mitad y cada uno deducirá su parte.

Los separados legalmente que satisfagan pensiones compensatorias al cónyuge o a los hijos por decisión judicial, deben incluir esas cantidades en la Declaración de la Renta. La pensión que se paga al cónyuge debe anotarse separadamente de la de los hijos porque la desgravación de cada partida es distinta.

Mínimo por ascendientes

Si tenemos padres, abuelos o bisabuelos mayores de 65 años que convivan con nosotros al menos la mitad del año, nos darán derecho a desgravar. En caso de padecer minusvalía del 33 % como mínimo, no sería exigible el requisito de convivencia, pues se entendería que están a nuestro cargo. Tendrían que cumplir los mismos requisitos económicos comentados en el caso de los descendientes.

Como podemos ver, nuestra base imponible puede resultar mucho menor al aplicar los mínimos, llegando a reducirse considerablemente en función de nuestras circunstancias personales. Aún cuando no tengamos minusvalías, ascendientes o descendientes, siempre podremos deducir 5.151 euros, considerada la cantidad imprescindible para vivir.





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