Cómo se impartirá la formación continua a partir del año próximo

Reforma formación trabajadores

La reforma de la formación continua para trabajadores excluye la modalidad a distancia de las formas de impartición, en aras de conseguir un mayor control de los fondos públicos. Se contemplan los cursos presenciales, mediante teleformación, o bien de forma mixta, combinando ambos sistemas. Del mismo modo, se establecen las pautas a seguir para llevar a cabo la acción formativa.

Quién podrá impartir la formación

Podrán impartir formación profesional para el empleo:

a) Las propias empresas para sus trabajadores o para desempleados. Para ello, podrán utilizar sus propios medios o bien contratar profesionales que tengan la preparación adecuada.
b) Las Administraciones Públicas, en centros propios o mediante conciertos con entidades acreditadas o inscritas para impartir la formación. Estas entidades no podrán subcontratar la actividad con terceros.
c) Entidades de formación, públicas o privadas inscritas de igual modo en el Regirsto Estatal de Entidades de Formación. Estas entidades tampoco podrán subcontratar los cursos a terceros, pero sí contratar personal docente para impartirlos.

En el caso de que la empresa recurra a entidades externas acreditadas, éstas tendrán responsabilidad solidaria en relación a la formación impartida. La administración realizará un control escrupuloso de la correcta realización de los cursos y de su adecuación a los contenidos.

La nueva regulación contempla un régimen sancionador muy severo que incluye la pérdida del derecho a las bonificaciones de los programas de formación durante plazos que oscilan entre los dos y los cinco años. Se prevé incluso la devolución de las cantidades obtenidas indebidamente en caso de fraude o de mal uso de los fondos públicos.

La formación que reciba cada trabajador se acumulará en una cuenta de formación asociada a su número de afiliación a la Seguridad Social». Esta cuenta funcionará como un historial que sirva de seguimiento de los cursos superados por el trabajador a lo largo de su vida laboral.

Veremos si estas medidas producen un efecto disuasorio con poder suficiente para que el reciclaje profesional comience a verse como una inversión en la propia empresa y no como un mero negocio en el que solo los intermediarios salen beneficiados.





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