Patrimonio neto

¿Qué es el patrimonio neto?

El patrimonio neto es una partida del balance que representa los recursos con los que cuenta la empresa. Es el sistema de financiación básico de la empresa, junto con el pasivo no corriente.

Representa la participación de los propietarios en la entidad. Son recursos a largo plazo que deben servir para financiar el inmovilizado y el capital circulante.

¿De qué está formado el patrimonio neto?

El patrimonio neto está compuesto por:

1.- Los fondos propios procedentes de:

  • Las aportaciones realizadas por los socios en el momento de la constitución de la  sociedad (capital) y en momentos posteriores.
  • Las reservas (legal, voluntaria, estatutaria…) generadas por beneficios de los distintos ejercicios que no se reparten a los socios. También se encuentran en este apartado los resultados positivos pendientes de aplicación.
  • Las pérdidas procedentes de ejercicios anteriores se reflejan igualmente en el neto con signo negativo.

2.- Los ajustes de valor:

Que son las variaciones de valor razonable de los instrumentos financieros en cartera de los que dispone la empresa y que están disponibles para la venta.

3.- Subvenciones y donaciones no reintegrables:

Que no hayan sido incorporadas al resultado del ejercicio.

Importancia del patrimonio neto en el balance

En todo balance debe cumplirse:

ACTIVO = PASIVO + NETO

Las diferencias entre el Activo y el Pasivo se regulan en el Neto. Un Neto negativo es señal de que la sociedad no tiene recursos suficientes para afrontar sus deudas. Es decir, las obligaciones de pago son superiores a las de cobro más los recursos propios.

El importe del patrimonio neto ha de tenerse en cuenta en las siguientes situaciones:

  • Cuando se quieren distribuir beneficios a los socios (reparto de dividendos). La cifra a distribuir guarda una proporción con el valor del neto en ese momento.
  • Cuando se quieren hacer reducciones de capital.
  • Cuando debe hacerse una ampliación de capital obligatoria.

La Ley que regula las Sociedades Anónimas y Limitadas establece que la empresa debe disolverse o hacer una aportación de capital cuando las pérdidas hacen que el neto se reduzca a una cantidad inferior a la mitad del capital social.

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