Activo fijo

NOTA: el término activo fijo y activo circulante, aunque existen y se utilizan, a efectos contables se han sustituido por activo no corriente y corriente. En la reforma del Plan General Contable de 2007 desaparecieron el activo fijo y el circulante, aunque todavía se usan en ámbitos económicos con el mismo significado.

¿A qué llamamos activo fijo?

Se llama activo fijo todo bien o derecho que no se adquiere para su venta sino para permanecer en la empresa, normalmente durante más de un año.

¿Para qué sirve?

El activo fijo se compra para que sirva  como medio de producción. Es activo fijo el mobiliario, las herramientas, los vehículos, la maquinaria…

No puede convertirse en dinero a corto plazo. Su finalidad no es la de ser un objeto de intercambio.

Una herramienta de trabajo, por ejemplo, se compra para hacer uso de ella  y no para ponerla a la venta. Aunque la empresa se deshaga de ella antes del año, no deja de ser activo fijo, ya que su destino inicial no era su comercialización.

También puede adquirirse para que proporcione un beneficio a largo plazo, como ocurriría con un fondo de inversión.

¿Cómo se clasifica un activo fijo?

Existen tres tipos de activos fijos:

  • Inmovilizado intangible: derechos de cobro. Elementos que pueden convertirse en dinero, pero que no se representan en algo físico sino en una valoración económica (una patente, por ejemplo)
  • Inmovilizado material: bienes tangibles que tienen presencia física: muebles, herramientas, máquinas….  Las inversiones inmobiliarias (inmuebles propiedad de la empresa) se reflejan de manera separada en el balance, pero sería inmovilizado material.
  • Inversiones financieras a largo plazo: inversiones en productos financieros (bonos, fondos…) o en el capital de otras empresas, del grupo o ajenas.

Valoración de los activos fijos

El activo no corriente o fijo se conoce también como inmovilizado.

El inmovilizado se devalúa cada año en unos porcentajes determinados según la normativa fiscal. Eso significa que cada año su valor es menor hasta que se consideran obsoletos.

Esta disminución del valor supone un gasto para la empresa y se denomina amortización.

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