Aval

¿Qué es un aval?

Un aval es una garantía que emite un tercero (avalista) del pago de una deuda de otra persona.

Suele utilizarse en los contratos de préstamo.

En caso de que el deudor no pague, el prestamista puede reclamar la deuda al emisor del aval.

¿Cómo se formaliza el aval?

Para formalizar el aval deben identificarse las partes que intervienen:

  • El prestamista (persona o entidad que presta el dinero).
  • El beneficiario (persona o entidad que lo recibe).
  • El avalista (persona o entidad que asume el pago en caso de incumplimiento del beneficiario).

También se detalla el importe de la deuda, la forma de pago y los vencimientos de los plazos. Debe especificarse el importe por el que el avalista responde y el plazo de tiempo que va a durar su garantía.

La garantía puede durar hasta el vencimiento del préstamo o bien ser limitada en el tiempo.

El aval es voluntario y solidario. Esto quiere decir que, si el deudor incumple cualquiera de los plazos de pago (si hay más de uno), el prestamista puede reclamar tanto al propio deudor como al aval. A cualquiera de los dos.

Tipos de aval

El aval puede ser:

  • Una persona física que responde de la deuda de otro con todos sus bienes. Si el deudor incumple, el prestamista puede ir contra todo su patrimonio.
  • Un aval bancario. El aval bancario es un documento en el que una entidad bancaria se compromete al pago de una deuda en nombre de un tercero. Eso supone el pago de unos comisiones por parte del deudor.
  • Un aval material. Un bien que aporta el mismo deudor o un tercero, una fianza (dinero).

¿En qué casos se utiliza el aval?

El aval se utiliza generalmente como garantía del pago de una deuda derivada de un préstamo, pero también puede garantizar el cumplimiento de un suministro de mercancías o del pago de una renta en los alquileres de inmuebles, por ejemplo.

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