La factura no justifica la existencia de una operación

Factura justifica

Un hecho largamente perseguido por la Agencia Tributaria es el intercambio de facturas entre empresas para planificar los impuestos o simplemente para mover dinero de unas a otras. De primera impresión, puede pensarse que con estar en posesión de una factura ya se da por sentado que la operación existe. Sería muy fácil incluso crear una factura con los datos de una empresa que conocemos, ya que no se exige el sello como un requisito imprescindible para que sea válida.

Pues bien, todo el que caiga en esta tentación debe tener en cuenta de que la factura, por sí sola, no es suficiente. Es cierto que Hacienda no se va a detener a analizar cada compra o cada servicio, porque sería imposible. Pero sí es posible que, en una revisión de los libros de facturas, nos pidan algunas y se paren a indagar qué hay detrás.

La operativa es especialmente peligrosa cuando se trata de operaciones de elevada cuantía. El concepto de la factura debe detallar en qué ha consistido el servicio o qué bienes son los que se han vendido.

Si facturamos, por ejemplo, una venta de mercancías, por lógica tendremos albaranes o facturas de transportes, si nos hemos encargado del envío. Si se trata de un servicio que requiera mano de obra, se supone que tendremos en plantilla personal suficiente y capacitado que se haya encargado de llevarla a cabo. En el impuesto de Sociedades puede verse si la empresa tuvo gastos sociales vinculados con ese servicio.

Las empresas tienen la obligación de conservar todos los documentos que sirven de soporte a las facturas durante el mismo plazo (6 años). Y no solo los que tienen relación con las facturas, sino cualquier otro que sirva de soporte a los datos contenidos en las declaraciones y autoliquidaciones, especialmente si ha dado origen a deducciones fiscales: contratos de leasing, renting, alquileres de inmuebles, operaciones con entidades financieras, documentación laboral…

Por lo tanto, tengamos cuidado en guardar bien todo lo relacionado con la actividad de la empresa, no vaya a ser que nos lo pidan cuando ya no lo tenemos.

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