La letra pequeña de las bonificaciones a la contratación

Letra pequeña bonificaciones

Las bonificaciones a la contratación son un incentivo muy atrayente para cualquier empresa que precise empleados. Los costes laborales son siempre motivo de recortes en tiempos de crisis, por lo el ahorro en esta partida de gastos siempre es bien recibido. No obstante, antes de pedir una subvención conviene detenerse a estudiar la letra pequeña, no vaya a ser que, a la larga, nos cause más problemas que beneficios.

Las exigencias a la empresa beneficiaria se centran en dos aspectos: las condiciones que deben cumplirse en el momento de la contratación y las condiciones que deben cumplirse durante el periodo de disfrute de la bonificación.

Requisitos exigibles a la empresa en el momento de la contratación

Los requisitos exigibles a la empresa en el momento de la contratación suelen ser dos: estar al corriente con los organismos púbicos (Hacienda y la Seguridad Social) y no haber realizado despidos colectivos, disciplinarios o improcedentes en el periodo inmediato anterior a la contratación. También suele darse un plazo para sustituir el trabajador por otro en caso de que decida abandonar la empresa.

Antes de formalizar el contrato, es aconsejable pedir certificados de estar al corriente para comprobar que no exista ninguna incidencia relacionada con la empresa de la que no tenemos constancia. A veces se contempla la posibilidad de regularizar esta situación una vez celebrado el contrato, dando para ello un plazo determinado. Pero otras veces, la situación de incorriente hace que perdamos el derecho a la bonificación en el contrato de ese trabajador de manera irrevocable.

Requisitos exigibles a la empresa durante toda la vida del contrato

Lo normal es que la obtención de la ayuda nos obligue a mantener el nivel de empleo alcanzado, tanto total como indefinido, durante todo el periodo que dura la bonificación (normalmente durante 3 años). Esto significa que debemos estar seguros de que vamos a necesitar la plantilla que tenemos en el momento de la contratación durante todo ese periodo. De lo contrario podemos vernos obligados a abonar lo que hemos dejado de pagar.

También deberemos estar al corriente durante todo el periodo de la bonificación.

Pero otro punto en el que a veces no se repara es la exigencia de hacer frente a las obligaciones sociales y fiscales en el plazo voluntario de pago. Esto puede suponer un grave problema para muchas empresas, ya que implica la imposibilidad de aplazar impuestos o de retrasarse en el pago de de los seguros sociales.

Estos requisitos son genéricos. Hay bonificaciones que exigen otros distintos, aunque el estar al corriente y mantener el nivel de empleo alcanzado son comunes a todas las ayudas. Pero es aconsejable detenerse a pensar si seremos capaces de cumplirlos y cuáles será las consecuencias de no ser así. Porque, a veces, el afán de obtener un beneficio inmediato nos impide valorar adecuadamente lo que vamos a tener que poner de nuestra parte a cambio.





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