Las 7 trampas de la dirección

Trampas dirección

Aunque hay muchos libros y cursos sobre dirección, muy pocas veces se habla de los principales errores que se cometen. Y es que la dirección de empresas al final se aprende gestionando una empresa real, no en las aulas ni en los libros.

Eso sí, como en todo hay trampas y obstáculos, por eso es mejor que aprendas cuanto antes cuáles son las más dañinas que suelen cometer la dirección. Así, por lo menos, evitarás caer en errores antes de que tu empresa y estilo de dirección se consolide:

1. Asumir que los empleados conocen los objetivos y la misión: el plan estratégico fijado por la dirección debe de ser comunicado y compartido por el personal, porque sin una buena ejecución el plan quedará en un simple documento.
2. Contratar sin un proceso definido de selección: un buen sistema de contratación y selección permitirá reducir muchos problemas. Para ello hay que definir bien las tareas y los requisitos asociados a las mismas y, además, de conocer las técnicas de análisis del lenguaje corporal y escucha activa. Hay que saber realizar pruebas y preguntas que permitan identificar si el perfil del candidato se ajusta al solicitado.
3. Asumir que el personal está bien formado: en muchas empresas la dirección no aprovecha todo el potencial de los trabajadores. A veces por falta de motivación, pero es más habitual que no se realicen planes de formación con antelación y adaptados a los trabajadores y a las necesidades de la compañía. Muchas empresas dedican más tiempo al mantenimiento de maquinas y otros activos tangibles, mientras desaprovechan su principal activo: su equipo humano.
4. No poder evaluar y medir: es habitual que en las pequeñas empresas la dirección se haga de memoria y de manera intuitiva, pero es fundamental definir no sólo los indicadores claves del negocio sino medir y analizarlos regularmente.
5. No retroalimentación del personal: los verdaderos líderes tienen que saber escuchar y comunicarse con los trabajadores para así saber sus motivaciones y las razones de sus comportamientos.
6. Asumir que que el cliente está satisfecho: un cliente satisfecho no suele decir que lo está, pero uno insatisfecho no sólo puede ser que no lo diga sino que encima hable mal de nosotros. Por eso, y para anticiparse a las quejas y las incidencias, es fundamental crear sistemas adecuados. Como por ejemplo encuestas, o que los vendedores presten un servicio de post venta para mejorar la relación con el cliente. Sea como sea hay que saber escuchar, no juzgar, y sobre todo actualizar periódicamente la información.
7. No entender el vínculo entre ventas y marketing: marketing y ventas tienen más interdependencia de lo que parece a nivel de dirección. Ventas al final genera los ingresos de la compañía, es como una punta de lanza pero marketing presta apoyo clave: facilita a través de la promoción, permite identificar al cliente y definir el producto o servicio que necesita, etc.

 





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