Qué es un concurso de acreedores en palabras sencillas

hucha rota

¿A quién no le suena el término “concurso de acreedores“? Especialmente desde hace unos años, en que numerosas empresas comenzaron a cerrar sus puertas, incapaces de seguir adelante. Y el mayor obstáculo que avoca a una empresa a la quiebra son las deudas.

El concurso viene a ser una negociación con los acreedores que permite afrontar las cantidades a deber, mediante un acuerdo que reduce la cuantía adeudada. El concurso puede ser voluntario, si es la misma empresa la que acude al juzgado a declarar su situación, o forzoso, si es alguno de los acreedores el que lo solicita.

Una vez aprobado, el juez nombra un administrador concursal, que será quien medie en las negociaciones. El concurso se publica en el Boletín Oficial del Estado y se abre un plazo para que los acreedores remitan su relación de deudas debidamente justificada. El juez determina cuál se admite y cuál no.

La empresa puede seguir funcionando, pero se paralizan los cobros en cuanto no se llegue a un acuerdo. El administrador concursal identifica el patrimonio de la empresa y comprueba que no ha habido operaciones fraudulentas en años anteriores.

Los acreedores se clasifican, dando prioridad en el cobro a los llamados privilegiados (los trabajadores de la empresa, las administraciones públicas y los deudores con garantías reales, es decir, prendas e hipotecas).

Una vez relacionados los créditos, se formulará una propuesta de convenio para su pago, que deberá aprobarse por el juez. La propuesta normalmente contiene una quita, es decir, una reducción en la cantidad a cobrar. También puede contemplar una demora; un plazo de tiempo para efectuar los cobros.

El patrimonio empresarial se liquida para atender a los pagos. Si no hay fondos, la plantilla cobraría del Fondo de Garantía Salarial, hasta el máximo establecido en la ley.

El concurso no tiene necesariamente que suponer la quiebra de la empresa. Depende de la cuantía de la deuda y de los medios con que cuente para hacerle frente. Si el concurso fuera declarado culpable, se entendería que la situación fue causada por una mala actuación del administrador de la entidad, por lo que podrían embargarle también sus bienes.





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