¿Qué gastos pueden deducirse de los ingresos por arrendamientos?

Gastos deducibles arrendamiento

Hemos comentado en anteriores ocasiones las reducciones aplicables a los ingresos por arrendamientos: el 50% si se trata de la vivienda habitual del inquilino y el 100% si además su edad se encuentra entre los 18 y 30 años y sus ingresos superan el IPREM (7.455,14 euros en 2014). En caso de que el contrato fuera anterior al 1 de enero de 2011 la edad máxima para poder aplicar este incentivo serán 35 años en vez de 30. Los que el arrendador declara como ingreso no es solo el importe del alquiler, sino todos los gastos que le repercuta al inquilino y figuren en el contrato: IBI, comunidad, gastos de suministros…..

Ahora bien, ¿qué gastos pueden deducirse de estas rentas? Pues son los que siguen:

Intereses de préstamos destinados a la adquisición o mejora del inmueble.
Gastos de reparación y conservación del mismo (no de mejora), de sustitución de elementos preexistentes o de instalación de infraestructuras. El propietario puede deducir no solo lo que afecte a su piso sino al edificio en el que está ubicado: instalación de ascensor, reparación de fachada, tuberías, pintura….. También la adquisición de muebles o electrodomésticos si el piso se alquila amueblado (es conveniente tener un inventario del contenido).
Amortización de los inmuebles y demás bienes cedidos conjuntamente con los mismos. La amortización supone incluir como gasto el 3% del mayor de los siguientes valores: el coste de adquisición o el valor catastral, excluido el precio del suelo. En caso de alquiler de muebles junto con el inmueble tomaremos el 10% del valor de los muebles.
Tributos y recargos no estatales que no sean sanciones. El propietario puede deducir el IBI si lo paga el mismo y no lo repercute al inquilino.
Primas de seguros. De responsabilidad civil, incendio, robo, rotura de cristales u otros de naturaleza análoga, sobre los bienes o derechos arrendados o cedidos.
Gastos de administración, vigilancia, portería, etc.
– Gastos ocasionados por la formalización del arrendamiento o de defensa jurídica en relación al inmueble arrendado.
Saldos de dudoso cobro. Las mensualidades no cobradas hay que declararlas igualmente como ingreso mientras el contrato esté en vigor. Pero puede incluirse como gasto en concepto de saldos de dudoso cobro si el deudor se encuentra en situación de concurso o cuando entre el momento de la primera gestión de cobro y la finalización del período impositivo hubiesen transcurrido más de seis meses, y no se hubiese producido una renovación de crédito. Si se cobra con posterioridad, el importe deducido se computará como ingreso en el ejercicio en que se produzca dicho cobro.

Los gastos de reparación y conservación que no puedan deducirse por exceder de los ingresos podrán hacerlo en los 4 años posteriores.





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