Qué ocurre con los trabajadores cuando un negocio cambia de manos

Cambio dueño

Cuando un negocio cambia de manos por jubilación el empresario, por venta de la empresa o por cualquier otra circunstancia similar, decimos que se produce una sucesión en la empresa. La actividad se sigue desarrollando del mismo modo, pero cambia la figura del titular de la explotación.

El cambio de titularidad de una empresa no extingue por si mismo los contratos de trabajo que tenía en vigor el anterior empresario. El nuevo titular queda subrogado en los derechos y obligaciones laborales y de Seguridad Social del anterior. Los contratos continúan en las mismas condiciones, por lo que los trabajadores conservan:

* La categoría y la antigüedad que tuviesen reconocidas, tanto a efectos salariales como indemnizatorios.
* Las retribuciones, así como los posibles complementos salariales y partidas extrasalariales.
* Las condiciones más beneficiosas de origen contractual que el trabajador y el empresario hubiesen pactado, como puede ser el pago de un plan de pensiones.

En materia de Seguridad Social, el nuevo empresario responde del cumplimiento de la obligación de cotización y del pago de prestaciones. Sin embargo, ambos titulares (el nuevo y el antiguo) responderán solidariamente durante tres años de las obligaciones laborales nacidas con anterioridad a la transmisión y que no hubieran sido satisfechas.

Es decir, si existen deudas con la Seguridad Social, como pagos de cotizaciones, o con los trabajadores, como impago de salarios, podrán dirigirse contra ambos empresarios para reclamar su cobro durante los tres años siguientes a producirse el cambio.

Si el que adquiere el negocio no quisiera continuar con los mismos o con todos los trabajadores, el empresario que la vende deberá despedirlos, pagándoles la indemnización legal a la que puedan tener derecho.





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