Si reparas lo que vendes ya no eres revendedor

revendedor reparar

Recibimos la consulta de un lector relativa a los autónomos  revendedores de consolas, tablets, portátiles y teléfonos móviles. Es la siguiente:

Me dedico a comprar tablets, instalarles un software que desarrollo a través de una subcontrata y vender un paquete entero de: tablet, software, fundas, teclados, mantenimiento, formación y reparación a centros educativos por una cuota al mes. Hasta ahora estaba dado de alta como vendedor de equipos informáticos y muebles de oficina (lo que me dijeron en Hacienda) y estaba acogido al recargo de equivalencia. No estoy seguro de si debería darme de alta como revendedor, puesto que a mi estar como recargo de equivalencia lo veo mas para una tienda física que vende equipamiento al público.
Yo vendo a colegios, aunque también lo considero cliente final puesto que no revenden mis equipos. ¿Qué debería hacer?

En primer lugar, cabe aclarar que si transformas los aparatos ya no entras en la normativa de revendedor. Se considera revendedor el que adquiere los aparatos antes indicados para volver a venderlos a terceros, pero tal como los ha adquirido. No revende el que repara ni el que manipula los bienes.

Ahora bien, instalar un software no se considera una manipulación, porque el artículo continúa en el mismo estado. En este sentido, sí cabría darse de alta como revendedor. La factura que deben emitirte por la compra de estos bienes irá sin IVA. Pero solamente lo que respecta a la adquisición del bien. Si compras otro tipo de accesorios tendrán que incluirlos en una factura diferenciada y llevará el IVA del 21%.

De todos modos, si además de ventas se efectúan reparaciones, habría que valorar si se está bien encuadrado en recargo de equivalencia, puesto que, aparte de vender, se están prestando servicios. No es que se precise una tienda física, pero al reparar y llevar mantenimientos habría que darse de alta en algún otro epígrafe aparte de la venta y aplicar prorrata. Irían las ventas en recargo y el resto de servicios en régimen general.

Esto obligaría a llevar una serie diferenciada de facturas, dependiendo de si se trata de ventas o de prestaciones de servicios. Y también conlleva la obligación de presentar pagos a cuenta del modelo 303 por la parte que se refiere a reparaciones.





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